De peñas y leyendas: orquesta, ballet y mucho folklore en el Teatro Lírico

El Ballet Folklórico y la Orquesta de Cámara del Parque del Conocimiento presentan “De peñas y leyendas”, el estreno mundial de la suite argentina “Aroma a Peña” de Esteban Ariel D’Antona y “La Flor del Irupé” de Jorge Cardoso, con coreografías del Mtro. Luis Marinoni. Será el sábado 20 a las 21 Hs. y el domingo 21 a las 20 Hs. en el Teatro Lírico, con entrada libre y gratuita.

Con más de 25 bailarines del Ballet Folklórico, dirigido por el Mtro. Luis Marinoni y 40 músicos en escena bajo la dirección del Mtro. Emilio Rocholl, en la primera parte del espectáculo se presentará una secuencia de imágenes en movimiento relacionadas a las propuestas rítmicas argentinas de la composición “Aroma a Peña” de Esteban Ariel D’Antona. Una dinámica coreografía sobre una contemporánea versión de chamamé, una alegre secuencia ceremonial del carnavalito, breves motivos de zamba con aire de chacarera y malambo. En la segunda parte, la interpretación de  “La Flor del Irupé”, de Jorge Cardoso, ofrecerá una versión inspirada en su guión original, con recursos de escenografía y secuencias teatrales sobre géneros de la música regional.

Aroma a Peña: Fue compuesta para orquesta de cuerdas, y está conformada por cinco danzas representativas del folklore argentino: chamamé, baguala, carnavalito, zamba y chacarera. En esta suite, el compositor resignifica, desde un discurso académico-orquestal, el espíritu de la música.

Leyenda de la flor del Irupé: Cuenta la historia de la comunidad guaraní a orillas del río Paraná. Los personajes centrales son la bella Morotí (blanca) y el guerrero Pytá (rojo). Ella, orgullosa y caprichosa arrojó al río su brazalete para demostrar a sus amigas el amor que le tenía su novio, sabiendo que él lo recuperaría. Pytá se tiró al río y fue capturado por las hechiceras de las aguas. Morotí fue detrás de él para salvarlo, pero ninguno de los dos emergió a la superficie. En su lugar vieron subir a una nueva y extraña flor, creada para ofrecer al mundo su belleza como símbolos de amor y de arrepentimiento.

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