“El Coronavirus impulsó y aceleró el teletrabajo”, aseguró Licenciado en Relaciones del Trabajo

Así lo señaló Federico Knüppelholz, director de Elemento Consultora y licenciado en Relaciones del Trabajo. “De pronto todos nos vimos metidos en nuestras casas teniendo que trabajar”.

Es que el impacto del Coronavirus en nuestras vidas (y por ende en el mundo de las organizaciones) fue tan grande e imprevisto, que absolutamente nadie estaba preparado y tuvo una gran repercusión en la forma de trabajar.

“En el caso de las organizaciones misioneras, algunas venían aplicando políticas de “home office” de forma incipiente, también plataformas de venta online, APP, pago online y otras. Pero ese proceso inicial se profundizó”, detalló el profesional.

En ese sentido, el licenciado, quien asesora a varias compañías, comentó que esto de convertir el hogar en oficina no es fácil, “no es sencillo organizar los equipos para trabajar desde sus casas”.

Además de la organización, indicó que otros inconvenientes que deben ser sorteados para un buen desarrollo del teletrabajo son: el cumplimiento del horario y el trabajo por objetivos. “Antes se podía controlar al empleado viendo si cumplía el horario laboral, ahora eso cambió”, aseguró y ahora se busca que se cumplan objetivos lógicos. “El éxito de una persona en el trabajo va a depender más por si cumple determinados objetivos en lugar de estar sentado en su escritorio cumpliendo horario”, resaltó.

En ese marco, reconoció que poner objetivos no es fácil y que por esta cuestión la planificación a largo plazo puede ser difícil. Asimismo afirmó que el en mundo de las organizaciones “hay un cambio de paradigma enorme” en el cual primero deben transitar este momento de pandemia intentando funcionar de la mejor manera posible “viendo cómo pagar sueldos o cómo seguir vendiendo, que es lo más difícil”. Tras el paso de la enfermedad y cuando todo mejore, Knüppelholz indicó que hay que pensar en cómo transformar la organización “para responder a este nuevo momento del mundo”.

Afirmó que quedan muchas cosas por avanzar y que son de vital importancia: leyes laborales que regulen el teletrabajo, negociaciones colectivas que contemplen y protejan a quienes trabajar desde sus casas, definir más claramente las obligaciones del empleador y trabajador, y muchas otras variables. “No hay que disminuir puntos en la legislación, sino sumar nuevos que se adapten a la situación” para respaldar al que trabaja desde su hogar y éste tenga un lugar acorde y saludable donde trabajar “que se le brinde una computadora, internet, que las empresas acompañen y sobre todo respetar los momentos de descanso”.

El especialista afirmó que no todos los rubros pueden adoptar la metodología del teletrabajo y que también refiere a un cambio cultural porque algunos empleados podrían mostrarse reacios a que un grupo trabaje desde su casa y otro tenga que ir a cumplir horario en la empresa. Para que esto no desencadene en un conflicto interno, Knüppelholz afirmó que hay que ver “cómo las empresas avanzan en estas transformaciones culturales para que implementar políticas de teletrabajo no sea un conflicto”. Reorganizar el organigrama de la empresa o las áreas de trabajo puedan ayudar a que las fallas que hoy existen puedan transformarse.

En cuanto al rango de aceptación, el licenciado afirmó que mucho tiene que ver la generación ya que un personal más joven podría adaptarse mejor a estas medidas. “Hay una cuestión generacional” y aseguró que lo más jóvenes impulsan estas medidas pero se ven limitados por las personas mayores que no logran acostumbrarse a la tecnología, entre otras cuestiones, “tiene que ver con la concepción que cada uno tiene con el trabajo”, destacó. Aseguro, además, que los mayores están más acostumbrados a permanecer toda la vida en un mismo trabajo o cumplir horario, y las nuevas generaciones buscan otra cosa “como la satisfacción” y trabajar en algo “que nos interese”, afirmó.

Reconoció también que hoy día hay un doble desafío en lo laboral: los adultos mayores que todavía tienen mucho trayecto laboral y las nuevas generaciones que pueden adaptarse mejor a nuevas medidas que pueden ir aplicándose a la par. Además, recomendó que las empresas se tracen un plan a futuro.

Knüppelholz  enumeró los principales cambios que ya están sucediendo:

  • Trabajar por objetivos vs. Trabajar por horarios: el cumplimiento de metas es más central que antes.
  • Consecuencia de lo anterior: Saber poner objetivos. Un enorme desafío, que los empleados tengan objetivos claros, medibles y que tengan un tiempo para cumplirse.
  • Fortalecer los equipos: tareas que antes las hacía una sola persona, ahora necesitamos que la hagan varias personas por partes y coordinándose entre sí. Trabajar en células y por proyectos gana terreno sobre trabajar por áreas permanente.
  • Herramientas: se vuelve prioritario aplicar una organización de las tareas y responsabilidades utilizando la tecnología. No siempre desarrollando grandes plataformas, sino aplicando herramientas que ya existen, algunas gratuitas y otras muy económicas.
  • Animarse a re-pensar el organigrama: algunos puestos pueden aplicar el teletrabajo, otros no. Sincerar esta situación y que eso no genere conflictos internos es clave para lo que se viene.
  • Cualidades personales: toman un protagonismo relevante las actitudes de las personas, características vinculadas a la creatividad, la innovación, que quizás no conocíamos del todo en los integrantes de la organización. ¡Y esto es una gran oportunidad!
  • Liderazgos: el rol de los jefes necesita transformarse, encontrando el equilibrio entre exigencia, motivación y acompañamiento en esta nueva forma de trabajar.
  • ¡Confianza!: un valor trascendental. Para trabajar en equipo, para delegar y responder las demandas. Controlar y ver a una persona en su lugar de trabajo es cada vez más difícil. Y para eso, necesitamos confiar.

Fuente: FM Capital / Elemento Agencia Creativa

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *