Por diversas denuncias, DDHH pidió que la Policía modifique su proceder durante controles

Lilia Marchesini, titular del Ministerio de Derechos Humanos, hizo saber a su par de Gobierno, a cargo de Marcelo Pérez, su inquietud por las múltiples denuncias que ha recibido por supuestos malos tratos por parte de efectivos de la Policía en los controles que lleva adelante en la ciudad de Posadas.

“La intranquilidad exhibida ha sido manifestada a partir de hechos que tuvieron lugar durante los últimos días del mes de mayo”, aclaró Marchesini en la nota que tiene fecha de hoy.

De acuerdo con la funcionaria, el común denominador en los casos recibidos tiene que ver con la advertencia que recibieron los supuestos damnificados de que podrían ir presos si no portaban el documento nacional de identidad en la vía pública.

“Vale aclarar que no existe legislación que obligue a los ciudadanos a portar el documento en la vía pública, así como tampoco existe legislación para detener a personas por no portar el DNI. Existe jurisprudencia nacional e internacional por la cual se establece que la demora de una persona con meros fines identificatorios constituye ‘una privación de libertad, la cual se torna absolutamente en ilegal, inconstitucional e inconvencional cuando se le exige a un ciudadano –sea este mayor o menor de edad- un comportamiento que no tiene soporte legal alguno’. La portación de Documento Nacional de Identidad es una elección personal y no una exigencia”, argumentó.

Derechos Humanos, en su escrito, remarcó la importancia que tiene para el Gobierno provincial la lucha contra el narcotráfico y la inseguridad, pero recordó que debe hacerse “siempre en el marco de la legalidad y sin infringir derechos fundamentales de la población, como ser el de libre circulación, el de la libertad personal, el principio de inocencia y la no detención a menos que se realice por medio de una orden escrita de autoridad competente”.

Sobre el pedido de DNI departe de la Policía, sostuvo la ministra Marchesini: “Otorgar este tipo de facultades a las fuerzas de seguridad no hacen más que incrementar la estigmatización y la posibilidad de perseguir a las personas por el simple hecho de ‘portación de cara’”.

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