Superfinal de la Copa Libertadores, ¿Jugar o no jugar?

La vuelta de la final de la Copa Libertadores 2018 entre River Plate y Boca Juniors tiene un nuevo capítulo.

La vuelta a jugarse en el Estadio Monumental tuvo una jornada catastrófica el día sábado. Luego de incidentes en  cercanías del monumental, donde el colectivo que trasladaba al plantel profesional de Jugadores de Boca Juniors fue brutalmente atacado con piedras y botellas, entre otros proyectiles. De estos hechos se generó una incertidumbre en torno a si se jugaba el partido o no en el Estadio Monumental.

A medida que avanzaba la tarde, el organismo rector del Fútbol Sudamericano (CONMEBOL- Confederación de Fútbol Sudamericano) emitió diferentes comunicados acerca del que el partido se retrasaba unas horas y finalmente ante el cotejo médico del estado físico-psíquico de Pablo Pérez, entre otros, la entidad Sudamericana, en conjunto con los presidentes de los equipos finalistas decidieron, a través de un “pacto de caballeros” suspender el encuentro hasta el día domingo 25 de Noviembre, en razón de  “salvaguardar la integridad deportiva de la Final…”.

Ahora bien, Reglamentariamente, ¿cómo podemos interpretar la situación?

Al ser un espectáculo deportivo, organizado por la CONMEBOL, la Copa Libertadores de América  se encuentra bajo las reglamentaciones de esta entidad.

El pacto firmado por los Presidentes de River Plate, Boca Juniors  y el Titular de la CONMEBOL (Alejandro Domínguez), tiene plena validez como acuerdo y reglamentariamente se encuentra permitido.

En vistas de evaluar a quién le cabe la responsabilidad ante la agresión a los jugadores de Boca Juniors, es conveniente citar lo que establece el artículo Nº 8 del Reglamento donde se establece la “responsabilidad objetiva del organizador” (se imputa la responsabilidad, sin pesar la culpa). Continúa el artículo mencionando “las asociaciones miembros y clubes son responsables tanto en el interior como en las inmediaciones del estadio antes, durante o después del partido…”. Esta expresión, denota ambigüedad y permite el desarrollo de argumentos de ambas partes. Boca Juniors podría argumentar la responsabilidad del club y solicitar la sanción por medio del artículo Nº 18 del Reglamento (donde se establecen diferentes sanciones, entre ellas suspensión del estadio, prohibición de jugar en determinado estadio, sanciones económicas, entre otras sanciones) e inclusive solicitar “dar por ganado al club Xeneize. En cambio River Plate podría plantear la teoría de la responsabilidad por delegación de tareas (donde el equipo de seguridad privado y oficiales del gobierno fueron encomendados para cumplir una tarea y no lo hicieron).

Más allá de estas razones, Boca Juniors elevó un reclamo formal en horas del mediodía del domingo a la CONMEBOL, donde reclama la suspensión del partido y sanciones al club (artículo Nº 18) fundado entre otras razones, porque no se encuentran dadas las circunstancias de “igualdad deportiva” (Fair Play).

Lo cierto es que finalmente Alejandro Domínguez comunica que se “ha postergado la final y convoco a los presidentes de ambos clubes a formalizar una fecha”.

La amplitud de interpretación y resolución de circunstancias operativas y de competición que tienen los órganos rectores del deporte, que en su momento fue pensado como medio para garantizar el correcto desarrollo de los encuentros, hoy en día, sufre  desacoples y genera disgusto en la sociedad.

 

El Deporte y sus valores

Más allá de las exigencias de quienes tienen los derechos de televisión para la competencia, los costos políticos, los gastos en operativos de seguridad, logística entre otros, es evidentemente primordial considerar los valores que hacen el deporte.

La FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociados) promueve los valores del fair play (en sus reglamentos de competiciones-profesionales e infantiles-, resoluciones y hasta en su código de ética) el cual indica salud deportiva, igualdad deportiva, buena fe y voluntad de competencia sana. El “pacto de caballeros” fue redactado ante la presencia de Gianni Infantino (Presidente de FIFA), quien evidentemente veló por los valores y seguridad del deporte. Ese pacto fue un documento que instrumentó el compromiso de los dirigentes del fútbol de salvaguardar el Fair Play (Juego Limpio).

Ante el último comunicado de Domínguez, lo que resta saber es ¿se podrá garantizar la seguridad para el próximo partido?, en la fecha que se  fije ¿no afectará la participación al Mundial de Clubes al equipo ganador? Y en ese caso ¿posibilidad de plantear “falta de igualdad deportiva” en razón de las fechas de los partidos en relación con los demás equipos del Mundial de Clubes? ¿En qué situación procesal quedará la presentación formal de Boca de pedido de sanción a River Plate?.

Carlos Adolfo García, Derecho del Deporte, Universidad Austral.

adolfocarlos.garcia@gmail.com

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